Superior Provincial

 John Jairo Gómez Rúa, SDB.

 

 

Nació el 27 de diciembre de 1963 en Medellín

Salesiano desde el 31 de enero de 1984, Rionegro (Ant).

Se ordenó como Presbítero el 17 de octubre de 1992 en Medellín.

 

Estudios Realizados:

• Bachillerato Académico en el Aspirantado Salesiano de La Ceja.

• Licenciatura en Filosofia y Ciencias de la Educación en el Filosofado Salesiano con la Universidad Santo Tomás, Rionegro (Ant).

• Licenciatura y diplomatura en Teología en la Pontificia Universidad Javeriana de Bogotá.

• Curso para Formadores en la Universidad Pontificia Salesiana de Roma.

• Espiritualidad Salesiana en la Universidad Pontificia Salesiana de Roma.

 

Cargos:

• Vicario y Animador Pastoral en el Colegio San Juan Bosco de Tuluá (1993 – 1994).

• Vicario y Vicario parroquial en el Posnoviciado de Rionegro (1995).

• Encargado de Prenovicios en el Prenoviciado de Rionegro (1996).

• Director del Prenoviciado de Rionegro (1997 – 1998).

• Director y Maestro de Novicios en el Noviciado de La Ceja (1999 – 2003).

• Curso para Formadores en la Universidad Pontificia Salesiana UPS de Roma (Febrero a mayo de 2002).

• Director y Maestro de Novicios, Vicario del Inspector y Delegado Inspectorial de Formación en el Noviciado de La Ceja (2004).

• Director y Maestro de Novicios, y Consejero Inspectorial en el Noviciado de La Ceja (2005 – 2006).

• Vicario del Inspector, Delegado Inspectorial de Formación, Familia Salesiana y Cooperadores en la Casa Provincial de Medellín (2007 – agosto de 2010).

• Delegado Inspectorial en el Capítulo General XXVI (Febrero a abril de 2008).

• Estudiante de Espiritualidad Salesiana en la Universidad Pontificia Salesiana UPS de Roma (agosto de 2010 a junio de 2012).

• Superior Provincial / Inspector en la Casa Provincial de Medellín (julio de 2012 a la fecha).

 

 

LA ESCUELA Y EL CENTRO DE FORMACIÓN PROFESIONAL SALESIANOS

 

                                                                                                                                                                          Jóvenes estudiantes de Ciudad Don Bosco

 

 

"Don Bosco envió a los suyos a las universidades estatales, confiándoles luego la enseñanza, sin excluir las materias profanas. Tenía ideas muy claras sobre la unidad del hombre consecuentemente, sobre la necesidad de una acción educativa integral. Sabía, en efecto, que una actividad pastoral forma al mismo tiempo "honestos ciudadanos" y "buenos cristianos": En este sentido, consideraba la escuela como un momento formador providencial"

 

(CG20, 234)

 

La formación profesional y la escuela salesiana nacen en Valdocco para responder a las necesidades concretas de la juventud y se insertan en un proyecto global de educación y de evangelización de los jóvenes, sobre todo de los más necesitados. Animado por el deseo de garantizar la dignidad y futuro de sus jóvenes, Don Bosco dio vida a los talleres de artes y oficios, ayudando al mismo tiempo a los jóvenes en la búsqueda de trabajo, y procurándoles contratos, para impedir que se aprovecharan de ellos. Este servicio y preparación será enriquecido con la vocación y con la presencia del salesiano coadjutor.

 

Esta es la matriz de 105 actuales Centros de Formación Profesional (CFP) que se preocupan de promover la formación humana, cristiana y profesional de los jóvenes. Esta propuesta responde a predisposiciones, habilidades y perspectivas de muchos de ellos que, al término de la formación de base, aspiran a insertarse en el mundo del trabajo. La formación profesional resulta un instrumento eficaz para la maduración humana integral y la prevención de situaciones de riesgo juvenil, y también para la animación cristiana de las realidades sociales y el desarrollo del mundo empresarial.

 

Siempre atento a las necesidades juveniles, Don Bosco amplió su compromiso promoviendo el nacimiento de las escuelas salesianas. Intuyó que la escuela es instrumento indispensable para la educación, lugar de encuentro entre cultura y fe. Consideramos la escuela como una mediación cultural privilegiada de educación en la que se puede dar una respuesta sistemática a las necesidades de la edad evolutiva; una institución determinante en la formación de la personalidad, porque transmite una concepción del mundo, del hombre y de la historia (cfr. La escuela católica, n. 8). El ambiente escuela se ha desarrollado mucho en la Congregación en respuesta a las exigencias de los mismos jóvenes, de la sociedad y de la Iglesia. Se ha convertido en un movimiento de educadores involucrados firmemente en el frente escolar.

 

Existen también Centros de formación pre-profesional con una particular formulación y puesta en práctica de propuestas diversificadas: itinerarios de orientación, enseñanza y formación, puesta en práctica, reciclaje profesional, inserción o reinserción socio-laboral, promoción del tejido empresarial social. Contribuyen al progreso personal de cada uno y se dirigen a una amplia tipología de destinatarios: jóvenes en período de escolarización obligatoria; jóvenes y adultos en busca de trabajo; jóvenes en situación de riesgo o en situación de abandono escolar; migrantes o aprendices. Estos caminos prevén una propuesta fuertemente individualizada para que los destinatarios puedan entrar en el sistema escolar y formativo o bien para encaminarlos hacia el mundo del trabajo. De hecho, esta formación pre-profesional comprende una serie de actuaciones dirigidas a que la persona conozca el actual contexto laboral y prepararla para que afronte de la mejor manera posible las fases de acceso a la profesión.

 

Algunas inspectorías ofrecen un servicio de internado para jóvenes que frecuentan las escuelas/CFP. Los internados están dotados de una estructura residencial que permite la permanencia del alumno durante todo el arco de la jornada, incluso en el período nocturno. Es un ambiente apto para el estudio en un clima de serena convivencia. Los muchachos están acompañados constantemente por un equipo de educadores. Asume gran importancia en los internados la figura del educador: asiste y aconseja a los alumnos durante las horas de estudio y de recreo; se sienta a la mesa juntamente con ellos y los acompaña durante la jornada. En algunos casos, se les ofrece una formación humana y cultural que les sirve de apoyo en el estudio diario. La jornada del interno se articula entre el tiempo-escuela, el tiempo-estudio y el tiempo recreativo, deportivo y espiritual.

 

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Ciudad Don Bosco

 

 

EL ORATORIO - CENTRO JUVENIL

 

oratorio

 

El Oratorio de San Francisco de Sales en Valdocco fue la primera obra estable, la que dio origen a todas las demás . El ambiente educativo construido en el Oratorio fue la respuesta pastoral de Don Bosco a las necesidades de los adolescentes y de los jóvenes más necesitados de la ciudad de Turín. Para la mayor parte de ellos, junto al catecismo, se ofrecía también una sana diversión, la educación elemental y la capacitación en el trabajo para la vida. Don Bosco supo garantizar formación y compromiso cristiano a los jóvenes que le presentaban retos educativos muy urgentes.

 

El sello personal de Don Bosco dio forma al Oratorio y su praxis se convirtió en el criterio preventivo aplicado a lo largo de los años:

 

  • De una inicial lección de catecismo a la presencia-participación en la vida del joven, con la atención a sus necesidades, sus problemas y sus oportunidades;
  • De un oratorio festivo a "tiempo limitado" a una casa a "tiempo pleno" que se prolonga a lo largo de la semana con contactos personales y actividades complementarias;
  • De una enseñanza de contenidos catequísticos a un programa educativo-pastoral integral, el Sistema Preventivo; 
  • De algunos servicios pensados para los jóvenes a una presencia familiar de los educadores en medio de los jóvenes, en las actividades lúdicas y en las propuestas religiosas;
  • De una institución referencial para adultos a una comunidad de vida con los jóvenes, de participación juvenil, de convivencia abierta a todos;
  • De la prioridad del programa a la prioridad de la persona y de las relaciones interpersonales;
  • De una parroquia, centrada en torno al culto y a la devoción, al impulso misionero de una comunidad juvenil que se abre a los jóvenes que no conocen la vida parroquial ni encuentran en ella ninguna referencia. 

 

Este dinamismo propio del Sistema Preventivo suscitaba en los jóvenes el deseo de crecer y madurar, pasando de las exigencias inmediatas de diversión o de instrucción, a compromisos más sistemáticos y profundos de formación humana y cristiana; e implicados en las actividades, los jóvenes aprendían a ser protagonistas de las mismas, aprendían a ser animadores de un ambiente educativo al servicio de los otros compañeros.

 

El Oratorio de Don Bosco está en el origen de toda la obra salesiana y constituye su prototipo. Con esta inspiración se desarrollan todos los diversos proyectos y servicios evangelizadores de la misión salesiana (cfr. Const. 40).

 

El desarrollo histórico y la extensión de la obra de Don Bosco no han modificado los principios inspiradores ni las características propias del Oratorio salesiano. Sin embargo, las nuevas situaciones socio­educativas y los fenómenos que han afectado a la condición juvenil, requieren su reactualización. Ha nacido una nueva concepción del tiempo libre, una realidad cada vez más valorada en nuestra sociedad como espacio abierto a todo tipo de experiencia social, cultural, deportiva; un área donde desarrollar las relaciones sociales y las capacidades personales. Han nacido nuevos ambientes e instituciones educativas abiertas al protagonismo juvenil.

 

En una situación en la que el tiempo libre de los muchachos está saturado por tantas iniciativas gestionadas cada vez más frecuentemente por instituciones civiles con recursos ingentes, el Oratorio ha de atender la demanda de actividades; lo hace prestando atención al corazón oratoria no, al estilo, a la calidad, convencido de que, a la larga y con la colaboración de las familias, nuestras propuestas educativas serán eficaces. Los Oratorios salesianos han sabido adaptarse a las nuevas situaciones, con modalidades diversas, asumiendo incluso nombres diversos. En algunos contextos, por "Oratorio" se entiende un programa, festivo o diario, destinado especialmente a los muchachos (niños y preadolescentes), abierto a un colectivo amplio, con planteamientos metodológicos que favorecen en su ambiente formas variadas de tiempo libre y de encuentro religioso. Por "Centro Juvenil" se entiende una estructura, destinada sobre todo a los adolescentes y a los jóvenes, abierta a todos, con propuestas diversificadas de crecimiento integral, donde prevalece la metodología de grupo orientada hacia un compromiso humano y cristiano. Con "Oratorio-Centro Juvenil" se refiere a un ambiente que comprende al mismo tiempo tanto la realidad oratoriana abierta como también el compromiso con los jóvenes más maduros (cfr. Const. 28; Reg. 5, 7, 11-12,24; CG21, n.122).

 

Muchas obras de la Congregación son actualmente Oratorios-Centros Juveniles que llevan adelante diversos proyectos educativos idóneos para atraer e implicar a una amplia franja de destinatarios. Estos ambientes asumen múltiples formas y características, en función de las diversas áreas geográficas, religiosas y culturales. Existen, por ejemplo, oratorios nocturnos, presencias itinerantes para jóvenes en riesgo, oratorias de zona o de barrio unidos en red entre sí, oratorios que ofrecen a los jóvenes desocupados y al margen del sistema escolar la posibilidad de adquirir una formación de base o de prepararse el mundo laboral; algunos tratan también de recuperar a los jóvenes que están en situación de grave riesgo social.  

 

 

 

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